Diálogo junto a especialistas sobre desinformación en procesos electorales

CC:BY (Gilda Martini)

Con el avance de la digitalización en la mayoría de los ámbitos de la vida, el fenómeno de la desinformación preocupa cada vez más en el desarrollo de procesos electorales democráticos. Para poder contar con más y mejores herramientas al momento de analizarlo, nuestro equipo recibió una charla a cargo de especialistas de Bolivia Verifica y ProBox.

Impulsado por la Fundación para el Periodismo (FPP), Bolivia Verifica es un medio digital que combate la desinformación desde el 2019. Junto a la organización venezolana ProBox, publicaron a inicios de este año la investigación “Bolivia: claves de la desinformación electoral” para entender cómo se articuló la desinformación durante las elecciones de 2025 en ese país y qué señales dejó este proceso de cara a futuros comicios.

Estefanía Da Silva, directora general de ProBox, y Marcelo Blanco Gutiérrez, jefe de Información en Bolivia Verifica, realizaron una presentación conjunta el pasado 2 de marzo para todo el equipo de Derechos Digitales. En la instancia, expusieron la metodología de la reciente investigación que buscó determinar patrones de desinformación, con el objetivo de prevenirla a futuro.

“La desinformación digital ya no es algo marginal sino una norma en estos procesos electorales”, recalcaron los investigadores. Si bien destacan que no es un fenómeno constante, sí creen que se da sistemáticamente de forma reactiva a determinados momentos clave de las coyunturas electorales. Según el estudio, el volumen de contenidos manipulados durante los comicios de 2025 marcó un precedente para el país: es la primera vez que Bolivia Verifica registró una cantidad tan alta de desinformación generada con herramientas de IA en un solo proceso electoral. En total, llegaron a desmentir alrededor de 250 publicaciones falsas o engañosas durante las elecciones.

Algunas de las tendencias de desinformación observadas fueron desde intentar incidir en la intención de voto e instalar narrativas de fraude hasta desacreditar a actores políticos, atacar a medios de comunicación e intenciones de erosionar la confianza en el Tribunal Supremo Electoral. La investigación señaló que el elemento más utilizado fueron las declaraciones falsas, atribuidas a las personas candidatas u otros actores sociales. Este mecanismo fue empleado estratégicamente con el objetivo de restar o sumar votos a un candidato determinado. El segundo recurso más utilizado fue la encuesta falsa.

Se puede acceder a la investigación completa aquí.