Infografía que explica el tipo de información personal que los metadatos pueden entregar sobre una persona, creada para apoyar el trabajo de TEDIC contra la ley Pyrawebs en Paraguay
Temática: Privacidad
¡La retención de datos ha sido declarada inconstitucional!
Listado de países que han declarado inconstitucional la retención de datos de navegación en internet. Infografía creada para apoyar el trabajo de TEDIC contra el proyecto de ley «Pyrawebs» en Paraguay
Observaciones al proyecto de ley de retención de datos de Internet en Paraguay
Aspectos legales relevantes para la construcción de un diagrama de flujo sobre derecho de autor en Chile (2015)
Estudio de los aspectos legales que determinan la condición de una obra como parte del dominio público, según las normas legales vigentes en Chile.
Día de la protección de datos personales, ¿hay algo que celebrar?
En el año 2006, el Comité de Ministros del Consejo de Europa determinó marcar el 28 de enero de cada año, con el propósito de difundir los derechos que tiene toda persona sobre el uso que se da a sus datos personales y las responsabilidades que conlleva un manejo adecuado de estos. Se eligió ese día para coincidir con la fecha en que se dispuso la firma del Convenio Nº 108 para la Protección de las Personas con respecto al Tratamiento Automatizado de Datos de Carácter Personal, en 1981.
Mucho ha cambiado el mundo desde entonces y una parte importante de nuestra vida actual tiene lugar en la red, donde vamos dejando un rastro de información sobre todo lo que hacemos, dónde y con quién. Datos valiosos para aquellos dedicados a la vigilancia estatal y privada. Es por ello que creemos necesario dedicarle un segundo a revisar el estado de los objetivos trazados en la sede europea, a la luz de los cambios introducidos por la masificación de Internet.
En los últimos años hemos visto cómo se ha incrementado la presión sobre una adecuada protección a los datos personales y el legítimo derecho a la privacidad. Un área en la que esto se manifiesta de forma más patente es la persecución penal, más específicamente en las llamadas “medidas intrusivas”, aquellas que permiten romper el ámbito de protección legal a la vida privada en el marco de una investigación criminal.
Derechos Digitales ha estado investigando en esta línea, tanto en Chile como en el resto de Latinoamérica, a fin de determinar si estas medidas existen en un marco legal de afectación de derechos equilibrado, y particularmente en relación al uso de Internet y las nuevas tecnologías.
De nuestros primeros informes en la materia, hemos concluido que si bien nuestros sistemas procesales contemplan protección para la privacidad (y en algunos casos también para los datos personales de forma expresa) desgraciadamente no están suficientemente preparados para enfrentar los complejos desafíos que plantea el avance de las tecnologías digitales, muchas veces haciendo extensivas las reglas del mundo analógico, pero sin considerar sus particularidades.
Así, en el caso de Chile, los correos electrónicos han sido asimilados al correo postal tradicional para efectos de su incautación, generando distorsiones preocupantes, como que dicha medida sea aplicada sobre los servidores o los equipos completos, bajo escasos resguardos procedimentales o en desproporción respecto de la demás información contenida en ellos.
En ocasiones, este método implica no sólo afectar la privacidad y los datos personales del sujeto investigado, sino las libertades que ostentan otros individuos distintos a él y, de paso, vulnerar el principio del debido proceso y la presunción de inocencia. Así ocurre en el caso de la recolección de metadatos.
Desgraciadamente la tendencia legislativa en Chile y la región parece ir exactamente en la dirección contraria al interés de sus ciudadanos: dotar al Estado de más herramientas de control y vigilancia, en desmedro de la protección de los derechos humanos, también ejercidos en Internet.
En el caso chileno disponemos de una norma en el marco del proceso penal que permite la retención de datos tanto sobre comunicaciones telefónicas como electrónicas (direcciones IP), y existe también un anteproyecto de modificación a la ley de datos personales, cuyo texto definitivo aún no ha sido ingresado a tramitación parlamentaria, por lo que urge seguirlo atentamente, para determinar cómo podría afectar la privacidad.
Pareciera ser que aún falta bastante por hacer para poder celebrar el Día Internacional de la Protección de Datos Personales como es debido. Por ahora solo nos queda esperar que el trabajo arduo que se está desarrollando en esta área fortalezca el ejercicio de este derecho en un futuro próximo.
La privacidad en el sistema legal chileno (2014)
Examen de las disposiciones legales vigentes en Chile vinculadas a un conjunto de intereses relacionados: la vida privada, la intimidad, la inviolabilidad de las comunicaciones privadas y la protección de los datos personales.
La privacidad dentro del sistema de persecución penal en Chile (2014)
Análisis sobre los problemas de privacidad que plantea la lucha contra el crimen en Chile, a partir de tres aspectos centrales: el marco legal vigente, el plan estratégico del Ministerio Público y el nivel de protección de la privacidad existente en el país.
¿Vamos en la dirección correcta?
Anteriormente hablábamos sobre la importancia de la resolución aprobada por Naciones Unidas (ONU) para la protección del derecho a la privacidad y cómo este organismo había solicitado a sus estados respetarlo, revisar sus legislaciones ajustándolas a los estándares sobre derechos humanos en la materia y disponer de los mecanismos judiciales necesarios para su adecuada protección, entre otras acciones.
Sin embargo, una somera revisión de las noticias que llegan desde el continente parece indicar que la tendencia va en la dirección opuesta: encontramos varios proyectos de ley y acciones de diverso tipo – compra de tecnologías, monitoreo y censura de Internet por parte del Estado – que imponen mayor vigilacia a los países del continente.
Ello lleva inevitablemente a cuestionarse si la mencionada resolución habrá de tener algún efecto en Latinoamérica, al menos en el mediano plazo.
Por ejemplo, tanto en Venezuela como en Paraguay se están discutiendo proyectos de ley que constriñen las libertades en Intenet. En el primer caso, el proyecto proscribe determinadas conductas online calificándolas como ciberterrorismo (“promoción o ataque del orden constitucional” y “perturbación de la paz pública”), limitando de paso severamente la libertad de expresión de sus ciudadanos bajo la amenaza de enfrentar penas privativas de libertad. En el segundo, se proponen vías para la retención de datos de tráfico bajo el pretexto de la persecución criminal de determinados delitos; sin embargo bajo esta fórmula se somete a todos los ciudadanos a vigilancia y no solamente a quienes son sospechosos de cometer algún ilícito.
En Chile, el gobierno ha propuesto aumentar las facultades operativas de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), dotándola de agentes encubiertos, informantes y la posibilidad de efectuar escuchas telefónicas. Estas últimas no son de su exclusiva competencia, ya que son las policías (Carabineros e Investigaciones) las instituciones llamadas a realizarlas previa orden judicial; a pesar de ello, es sabido que existen otros organismos que se han premunido de herramientas de vigilancia y que ejercen sin la mencionada orden, como es el caso del Ministerio Público.
En otras latitudes se ejercen el monitoreo y vigilancia a través de singulares mecanismos, que van desde la imputación de infracciones a la propiedad intelectual, con el fin de bloquear determinados contenidos que se consideran lesivos de los propios intereses del gobierno de turno, coartando de paso la libertad de expresión; es el caso de Ecuador. Y existen otros más brutales, como el secuestro y homicidio de blogueros que se dedican a denunciar las actividades del crimen organizado y de los organismos públicos corruptos en México.
Otra tendencia detectada en la región la constituye la inversión en tecnologías que facilitan la vigilancia de los ciudadanos, en este escenario se encuentran tanto Argentina como Uruguay. Un ejemplo más extremo de ello viene dado por el caso colombiano, en que no solo se ha invertido en este tipo de herramientas, sino que además se ha construido una infraestructura especialmente destinada al monitoreo, en el proyecto denominado “Puma”.
Como vemos claramente, Latinoamérica no está poniendo el acento en la protección de la privacidad, sino que, por el contrario, continúa viendo en Internet una amenaza que debe ser controlada, incluso si ello tiene como costo el que todos sus ciudadanos, incluídos aquellos que no están involucrados en ninguna actividad ilícita, a veces ni siquiera sospechosa, sean sometidos a vigilancia masiva y carente de respeto a las garantías más fundamentales.
Esto resulta particularmente grave en el caso de este grupo de países, muchos de los cuales tienen una historia reciente de gobiernos dictatoriales, por lo que sus incipientes y jóvenes democracias precisan de mayor cuidado. Es en este sentido que la vigilancia masiva nos muestra su faceta más inquietante: la falta de respeto a la privacidad se encuentra fuertemente ligada a la vulneración de otras garantías con las que se encuentra relacionada, como la libertad de expresión, de información y el derecho de asociación, entre otras, todas ellas piedras angulares de la democracia.
Este vínculo ya había sido reconocido en el Informe “Libertad de expresión e Internet” de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), que precedió a la resolución de la ONU, analizando el tema con mayor precisión y en términos bastante más enfáticos que este último.
Con todo, resulta claro que, pese a la tendencia americana e internacional manifestada en ambos foros (OEA y ONU), desgraciadamente los países latinoamericanos parecen no llegar a comprender a cabalidad la importancia que el derecho a la privacidad reviste para el orden político y social, el que se ve peligrosamente violentado mediante las acciones de monitoreo y vigilancia ya mencionadas. ¿Seremos capaces de enmendar el rumbo?
¿Chile le dirá sí a la vigilancia en la ONU?
J. Carlos Lara, Claudio Ruiz y Paz Peña.
Cuando en 2013 Edward Snowden reveló que Estados Unidos, a través de la National Security Agency (NSA), estaba espiando de forma masiva las comunicaciones de todo el mundo, las reacciones políticas no se hicieron esperar. Uno de los países que las ha liderado es Brasil, directamente afectado por el espionaje a Petrobras, al que respondieron creando el foro NetMundial, el Marco Civil para Internet y, ahora, buscando la aprobación de una Resolución sobre el Derecho a la Privacidad ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Esta última iniciativa, impulsada también por Alemania (otro gran afectado por la vigilancia estadounidense), busca la creación de un procedimiento con mandato especial sobre el derecho a la privacidad; una fórmula posible para esto es la instalación de un Relator Especial, figura que ya existe para ciertos problemas urgentes a nivel global, como el tráfico de personas, la violencia contra la mujer y la libertad de expresión.
La propuesta hoy es copatrocinada por diversos países como Francia, Países Bajos, España y Suiza, como también por un fuerte bloque regional de países que incluye a Argentina, Bolivia, Costa Rica, El Salvador, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay.
¿Cuál será la posición final de Chile? No se sabe, no obstante, las señales son desalentadoras. En una audiencia de la ONU realizada durante el mes de noviembre, Chile realizó observaciones desfavorables a la creación de un procedimiento especial sobre el derecho a la privacidad que incluyera la existencia de un relator especial, rechazando así la iniciativa de Brasil y Alemania.
Chile a favor de la vigilancia
No deja de ser sorprendente el doble discurso del gobierno chileno en el caso de la protección al derecho a la privacidad. En el plano local – luego de una década y media de vigencia de una ley datos personales tristemente insuficiente, y de una década de retención de datos de navegación de los usuarios por parte de los proveedores de servicios de Internet – Chile al fin propone, mediante la Subsecretaría de Economía, una nueva ley de datos personales y promete centrarla en los derechos de los ciudadanos.
Si bien el resultado de esa promesa local continúa siendo incierto, en el plano internacional Chile desaprovecha el momento preciso para mostrarse enérgicamente a favor de la protección de la privacidad. Porque a más de un año de las revelaciones de Edward Snowden, se hace más necesario que nunca velar por el respeto a los derechos fundamentales en Internet. Sin haber razones sustantivas para hacerlo, el rechazo de Chile a esta iniciativa lo aísla inexplicablemente de los países de la región, que han respaldado la iniciativa de Brasil en Naciones Unidas.
De esta manera, Chile se sitúa no solo como un torpe aliado de países de dudosa reputación cuando se trata del respeto a los derechos humanos, sino que envía una señal pública de que el respeto a la privacidad no es una prioridad política de envergadura, pese a la masiva evidencia en contra.
El gobierno chileno no puede darse el lujo de la duda cuando se trata de proteger derechos a nivel internacional. Muy por el contrario, debiera tomar un rol de liderazgo en hacer de Latinoamérica un lugar respetuoso de los derechos de todos y todas.
Si crees que la postura de Chile debiese ser en favor de los derechos ciudadanos y en contra del espionaje masivo, exprésale tu opinión al Canciller Heraldo Muñoz a través de Twitter, haciendo clic en este botón Tweet to @HeraldoMunoz
Derechos fundamentales en Internet y su defensa ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (2014)
Este trabajo estudia los mecanismos que deben operar para que una causa de afectación de derechos fundamentales en Internet obtenga una respuesta favorable del resguardo del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.