Ronda de Singapur del TPP: reporte extendido

Como publicamos a inicios de marzo, ONG Derechos Digitales estuvo presente en la última ronda de negociaciones del acuerdo TPP, llevada a cabo en la isla-ciudad-estado de Singapur, ubicada a 16398 kilómetros (y 11 horas de diferencia) de Chile, donde junto a otras organizaciones de la sociedad civil seguimos trabajando para crear conciencia sobre el impacto negativo de este acuerdo.

este es una nota al pie de página que usaremos de ejemplo

Distrito financiero, Singapur

Singapur

Singapur, como dijimos, es una pequeña isla ubicada en Asia, muy cerca de la línea del ecuador, entre Malasia e Indonesia, donde solamente cabe una ciudad del mismo nombre. El nivel de desarrollo económico que puede apreciarse en la ciudad es altísimo, así como el nivel de orden imperante, este último debido a la existencia de un sistema denominado “democracia autoritaria” donde un partido único rige los destinos de dicho país. Como ejemplo, escupir en la calle y masticar chicle son actividades prohibidas en Singapur, y su infracción acarrea la imposición de una cuantiosa multa. Ni hablar de tráfico de drogas o pornografía.

 presencia

“Stand” de ONG Derechos Digitales en las negociaciones

Las (casi nulas) actividades no oficiales

A diferencia de rondas de negociación anteriores, y como puede inferirse del párrafo anterior, no hubo ninguna manifestación masiva contra el acuerdo. Ni marchas ni protestas fueron parte esta vez de las negociaciones. Una consecuencia positiva (?) de esta falta de movilización social fue que existió un clima de distensión que permitió un mejor acceso para dialogar con los negociadores del acuerdo, a diferencia de lo ocurrido en Auckland, donde el acceso al recinto de negociaciones fue sumamente restringido, incluso a quienes teníamos acreditación como Stakeholders (interesados) en el acuerdo.

Ahora, como es usual, hubo muchos eventos formales como recepciones formales, cocktails, almuerzos, cenas, donde se invitaba a los negociadores de diversos capítulos del tratado (comercio electrónico, propiedad intelectual, inversiones, etc), pero como ya dijimos, no hubo manifestaciones ni hubo ninguna interrupción en estos eventos, como ha sido la tónica en otros países.

Actividades oficiales y presentaciones

Aunque al principio habían dudas sobre si habría algún espacio para que la sociedad civil pueda expresar sus puntos de vista, los organizadores dispusieron espacio para instalarse con mesas junto con permitir la realización de presentaciones durante un día. En dicha ocasión, junto con ser anfitriones de una mesa para conversar con negociadores también pudimos realizar una presentación sobre TPP.

En dicha presentación señalamos que en muchos aspectos críticos del acuerdo (plazos de protección, medidas tecnológicas de protección, importaciones paralelas, responsabilidad de ISP) imponer normas más estrictas creará un sistema mucho más rígido e inflexible de propiedad intelectual, dado que modificar un tratado donde participan más de 10 países es mucho más difícil que modificar una ley nacional.

En suma, el TPP consagraría los intereses de la industria de contenidos a costa de cualquier reforma futura, a pesar de discusiones tan básicas como la que existe hoy en Estados Unidos sobre si los usuarios deberían tener el derecho de desbloquear su celular. Si el TPP se aprueba en la forma que Estados Unidos pretende, esa discusión estará zanjada de antemano.

Una cosa que nos sorprendió fue la asistencia desde Chile de la UNA a esta ronda de negociaciones, donde hicieron una presentación como parte de la sociedad civil interesada en el acuerdo. A pesar de los intereses distintos que defendemos y las diferentes aproximaciones que tenemos a los derechos de propiedad intelectual, su exposición consistió en un llamado a contar con un régimen equilibrado de propiedad intelectual, y salvo uno que otro llamado a aumentar las sanciones civiles en materia de derechos de autor, también lanzaron frases tales como “las sanciones penales deberían quedar solamente para casos extremos”, criterio que compartimos.

Progresos en la ronda de Singapur

“Singapur – Al cierre de la 16va ronda de negociaciones del Acuerdo Transpacífico (en inglés: TPP) hoy, los negociadores jefe reportan que han alcanzado el conjunto de metas fijadas para la ronda: poner las negociaciones en una vía acelerada hacia la conclusión de un tratado exhaustivo y de próxima generación durante el período 2013, según la visión del presidente Obama y los líderes de los otros 10 países parte en las negociaciones” (extraído desde acá, traducción libre).

Con este grandilocuente texto, la oficina del representante de comercio de los Estados Unidos comunicó a mediados de marzo el cierre de la última ronda de TPP, este tratado “de próxima generación”, omitiendo que el mismo tendrá un impacto negativo en las normas internacionales (y chilenas) en materia de  propiedad intelectual, afectando los intereses públicos involucrados en la discusión, entorpeciendo la libertad de expresión en internet, la innovación online y profundizando el monopolio que algunas empresas detentan sobre la distribución de obras culturales.

Más allá de lo anterior, ¿Por qué el comunicado habla de “negociaciones en vía acelerada”?.  La respuesta está en lo dicho en la ronda anterior, donde las partes negociadoras se comprometieron a concluir las mismas antes de la reunión de APEC del año 2013, y en la agenda oficial de negociaciones se plantean solamente tres reuniones más antes de dicho evento, por lo que sólo quedan tres instancias oficiales para terminar de negociar un tratado que en materia de propiedad intelectual, no ha avanzado significativamente en el último año y medio, según diversos trascendidos.

actividades

“Briefing” de los jefes de negociación a los stakeholders en Singapur

En esta ocasión, sin embargo, según diversas fuentes nos han comentado, se avanzó bastante en medidas de ‘enforcement’ (aplicación del tratado y leyes de propiedad intelectual) en materia civil y penal. A nivel de rumores (a falta de transparencia), ha trascendido que en el TPP se está adoptando lenguaje del tratado ACTA, del cual Chile no es parte, y que es un poco menos grave que la propuesta original de los Estados Unidos, pero sigue estableciendo estándares mucho más altos que aquellos exigidos en los ADPIC, que es el estándar internacional que rige estos asuntos hoy en día.

De vuelta en Chile
Ya de vuelta en Chile, el pasado 26 de marzo fuimos invitados junto al resto de interesados en el acuerdo a una reunión con el nuevo jefe negociador del TPP por parte de Chile, Felipe Lopeandía, quien junto con presentarse dijo básicamente lo mismo que hemos venido escuchando desde las primeras reuniones. Sólo nos detendremos en un par de cosas puntuales.

Lo primero: la sociedad civil chilena está preocupada por el TPP. Todos entienden y asumen que no existen mayores ganancias económicas para el país, y las explicaciones del gobierno en torno al “liderazgo regional” y tener mejores “estándares de comercio” no convencen cuando el país no ganará mayor acceso a mercados. Diversos actores (SOFOFA incluido) muestran mucha preocupación por este tema y están trabajando en sus círculos para alertar de los riesgos que conllevan las propuestas filtradas en el TPP. Tampoco se ha hecho público ningún informe del gobierno que justifique de manera real (más allá de buenas declaraciones y cuñas en la prensa) la necesidad de suscribir el acuerdo, más allá del supuesto “liderazgo regional”, que bien puede traducirse como “ego presidencial”.

Lo segundo: el nivel de transparencia y participación efectiva que se ha otorgado a la sociedad civil chilena ha sido precario e insuficiente. Esto quedó en evidencia desde la ronda de Auckland, donde la delegación Mexicana creó un “cuarto de junto“, donde discute diariamente con su sociedad civil los temas que se están discutiendo y tratando en el TPP. Aún con todas sus falencias, el mecanismo mexicano desmiente las afirmaciones con que las autoridades chilenas justifican la baja participación y transparencia mostrada en las negociaciones, que se reduce a un par de reuniones condicionadas por el estrecho horario que les imponen a los negociadores.

Conclusiones

Los dos puntos anteriores confirman el diagnóstico que tenemos sobre el TPP: que Chile no gana nada incorporándose al tratado y que además esta poca ganancia se encubre con el bajo nivel de transparencia, no solamente en lo que respecta al texto del acuerdo, sino también a la información que rodea el proceso.

En resumen: la última ronda de TPP, llevada a cabo en Singapur, marcó un significativo aumento de velocidad en el ritmo de las negociaciones. En propiedad intelectual, los países se están abriendo a estándares distintos al propuesto originalmente por EE.UU., como el del acuerdo ACTA, pero siguen en el mismo marco de exigencias excesivas en materia de propiedad intelectual (además ACTA también fue propuesto por dicho país).

Por su parte, Chile, un país que desde el punto de vista económico no tiene nada que ganar en la negociación, ha eludido sistemáticamente implementar mayores estándares de transparencia, participación y discusión pública de cara a la sociedad civil. Todo en pos de un tratado que representa una amenaza para derechos fundamentales tales como el acceso al conocimiento, la privacidad y la libertad de expresión de todos los chilenos.