No es que la importancia solo radique en que su teoría sustenta buena parte de nuestra cultura científica y religiosa, si no que además, pasados largamente cien años desde su creación, aún es fuente de polémicas para ciertos fundamentalistas. Sí, la obra original de Charles Darwin no merecía estar guardada bajo siete llaves, reservada solo para unos cuántos privilegiados. Y eso lo entendió muy bien la Universidad de Cambridge que ha hecho la digitalización y subida de archivos a Internet más grande hasta ahora en el mundo: más de 100.000 manuscritos, notas y fotos del trabajo de Darwin ahora están disponibles gratis por la red.
Es real: no hay que pagar un solo peso pues la obra de Charles Darwin es hoy un patrimonio humano que debe ser conocido por todos los interesados, sin importar en qué lugar del mundo están ni qué posición económica tienen. Los documentos que hasta ahora solo estaban disponibles para eruditos, hoy lo están para la comunidad ampliada. El director del proyecto, John van Wyhe, indica:
“La publicación permite que notas, documentos, imágenes, experimentos, diseños y las investigaciones detrás de sus publicaciones, que cambiaron para siempre el mundo, estén disponibles para todos gratuitamente”.
En la colección, por ejemplo, figuran notas de “El viaje del Beagle” en las que el científico británico expresó sus primeras dudas sobre la permanencia de las especies y comenzó a formular su teoría de la evolución.
Pero el proyecto es realmente global. Nadie quiere ser dejado afuera. Existen, de hecho, traducciones a otras lenguas en las que se anuncian pronto las hechas en español. Además, para todas aquellas personas que por discapacidad o gusto no usen los archivos de texto, están disponibles también los archivos de audio con los textos recitados.
Los expertos esperan completar el portal, que actualmente contiene sólo un 50 por ciento del material existente, en el 2009, cuando se cumplirá el bicentenario del nacimiento del científico y el 150 aniversario de la publicación de su obra clave “El origen de las especies”. Nada de homenajes a puerta cerrada entre privilegiados; hoy la Universidad de Cambridge construye una celebración en que todos estamos incluidos.