En un artículo aparecido en el diario Le Devoir, Noël St-Hilaire, jefe de la unidad de Copyright de la Policía Montada canadiense declaró que la meta de su división no era atacar a los usuarios y sus copias privadas, sino a quienes realmente causan pérdidas a gran escala.
“La piratería [de música a través de Internet u otros medios] para uso personal ya no es un foco de atención para nuestro accionar. (…) Hoy es tan fácil copiar. Nos tomó por sorpresa a todos y no sabemos cómo pararlo”, dijo.
A pesar de estas sorprendentes declaraciones, la industria discográfica continúa empecinada en el cierre de sitios de intercambio de archivo. En este ámbito, y al igual que en el reciente de OiNK, Demonoid — establecido en 2001 por un eslavo y considerado uno de los más grandes indexadores de Torrents de Internet — permanece fuera de línea desde el 9 de noviembre por las amenazas de la Asociación de la Industria Fonográfica Canadiense (CRIA) hacia la empresa holandesa que hospedaba al sitio.