Ésta no es una publicación musical. Pero hay que consignar que el último disco de Girl Talk, llamado Feed the Animals, fue calificado con un 8.0 (de 10) en la prestigiosa publicación musical norteamericana Pitchfork Media. Es, a todas luces, un gran disco de extraordinarias remezclas. Sin embargo, podríamos habernos quedado sin él, simplemente porque Gregg Gillis -el hombre detrás de las perillas- es un artista que utiliza mashups para su trabajo y para este disco utilizó 300 samplers de diferentes canciones. Pagar derechos por cada una de las canciones habría elevado el precio de la producción a niveles irracionales.

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No obstante, la respuesta de una legislación racional que busca el equilibrio entre los titulares de derechos de autor, los artistas (todos, no solo los comerciales) y la ciudadanía en general no es negar el trabajo artístico, sino encontrar formas de publicarlo sin atentar contra su existencia y acceso. Así las cosas, en Feed the Animals el norteamericano Gregg Gillis alegó el “uso legítimo” contemplado en la legislación de Estados Unidos. Esta cláusula permite a los críticos de música y de literatura usar partes pequeñas de las novelas y de las canciones. Y como consigna The New York Times, “porque sus samples son tan cortos, y las canciones suenan tan poco a esas canciones que es improbable que afecte a sus ventas, es que Gillis sostiene que debe ser cubierto bajo el uso legítimo”.
Si bien el disco fue liberado por Girl Talk en su MySpace, licenciado por Crative Commons y con la modalidad inspirada en Radiohead de pagar lo que quieras para descargarlo, lo que incide en el respaldo de un modelo de negocios que cada vez gana más adeptos, es importante destacar cómo la legislación es clave para el desarrollo artístico de una sociedad en tanto las excepciones a las restricciones de derechos de autor pueden convertirse en un motor importante de la creatividad. Ninguno de los artistas sampleados ha sido plagiado, ni menos se ha atentado contra su trabajo. En cambio, ahora todos podemos acceder al trabajo creativo de Gillis y disfrutar de uno de los discos más estimulantes de la temporada.