Cuando el valor de lo religioso traspasa las generaciones y el interés de las culturas, ya no solo estamos hablando de algo metafísico, sino claramente de un bien histórico. Es esa una de las razones más importantes por la que la noticia de la digitalización del Codex Sinaiticus fue tan bien recibida por los círculos académicos y religiosos. Se trata de la preservación digital de los manuscritos de una biblia del siglo IV (escritos entre el 330 al 350), ejemplar que por lo demás, solamente lo han visto 4 expertos en los últimos 20 años (!!).
Ante la delicadeza del documento era imprescindible su digitalización. Pero no solo para que este nuevo formato de la biblia fuera accedida por un grupo limitado de especialistas: hoy los programas informáticos permiten mucho más. Y eso lo han entendido muy bien las instituciones patrocinantes de este proyecto (British Library, Leipzig University Library, St Catherine’s Monaster at Sinai y la National Library of Russia) quienes han concebido esta digitalización para su modificación como una película digital, con la posibilidad de mover párrafos e intercalar la transcripción griega y la traducción alemana.
El proyecto ha demandado el esfuerzo de reputados profesionales en materia de conservación, fotografía y digitalización. Todo su esfuerzo, por cierto, lo puede ver cualquier ciudadano del mundo haciendo clic acá. El amplio acceso a este material no es solo gracias a las posibilidades que brinda el mundo digital, sino también porque el original del Codex Sinaiticus es un material de dominio público en la mayoría de las jurisdicciones, y por ende, no está protegido por derechos de autor.
Ahora bien, las organizaciones patrocinantes advierten que “los derechos de copia electrónica y algunos metadatos asociados son propiedad de las instituciones implicadas en el proyecto”. Pero esto no significa poner barreras al acceso al conocimiento. Asimismo aclaran que si bien esta versión electrónica del Codex Sinaiticus es sólo con fines no comerciales y de uso educativo personal, si una persona desea hacer otros usos primero debe obtener el permiso por escrito de la institución pertinente. Un esfuerzo real de los organismos implicados por facilitar el uso y aprovechamiento de este material histórico por parte del público general.