Claudio Ruiz: Las normas que actualmente rigen el derecho de autor impiden el acercamiento del público a las obras

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Derechos de Autor y Derechos Humanos. Monitoreo, Investigación y Fortalecimiento de la Sociedad Civil
, se llama el proyecto que está llevando a cabo la ONG Derechos Digitales y que cuenta con el auspicio de la fundación FORD. Su objetivo: equilibrar las dos partes que entran en juego cuando se habla de derecho de autor: los beneficios económicos del creador y el acceso del público a determinadas obras o al conocimiento en general.

La cinta de uno de los últimos conciertos de Claudio Arrau en nuestro país se está consumiendo en las bodegas de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile sin poder ser escuchada. Y ejemplos como éste hay por decenas. Que esta realidad cambie es el desafío que se impuso la ONG Derechos Digitales, quien encabeza el proyecto A2K (Access to Knowledge), el cual busca fortalecer la discusión pública acerca del derecho de autor.

Con la actual ley de derecho de autor no es posible digitalizar una obra para conservarla cuando su creador ha muerto sin consentimiento del titular y es lo que está pasando con la cinta que contiene la música de Arrau. Para Claudio Ruiz -Presidente de ONG Derechos Digitales y Director Ejecutivo del Proyecto A2K-, esto habla solamente de uno de los problemas que diariamente deben enfrentar quienes se mueven en ámbito de la cultura y el conocimiento.

“Las normas que actualmente rigen el derecho de autor impiden el acercamiento del público a las obras, haciendo que sus legítimas libertades de acceder a la información sean vulneradas, lo que produce un profundo desequilibrio”, afirma.

A su juicio, desde unos años a esta parte existe una tendencia de mirar la propiedad intelectual, en general, sólo desde el punto de vista del comercio, es decir, poner el acento en los beneficios económicos que el autor recibe por su obra. Los tratados de libre comercio son quienes últimamente lo regulan y, bajo esta mirada unilateral, la tendencia es la sobre protección del derecho de autor, restringiendo el acceso al conocimiento, un derecho tan esencial al hombre como la protección patrimonial del autor.

Para hacer frente a este dilema, el proyecto de la ONG Derechos Digitales pretende agrupar a las personas que trabajan a diario con obras intelectuales, con el fin de entregarles una serie de instrumentos que les permitan interiorizarse con los problemas derivados de la normativa de derecho de autor y de esa forma poder articular un discurso propio desde la perspectiva del interés público.

¿Cuál es la experiencia de la ONG Derechos Digitales en temas relacionados con el derecho de autor?
Siempre nos hemos preocupado por este tipo de problemas. Luego de analizar lo que sucede en países desarrollados, nos dimos cuenta de las graves limitaciones que existen hacia el acceso a la información en nombre de la protección del derecho de los autores. Esa misma inquietud nos llevó, en conjunto con la Universidad de Chile a traer a nuestro país el proyecto Creative Commons, para entregarle de esta forma una alternativa a aquellos creadores que quisieran tener un sistema de protección más equilibrado en Chile.

¿A través de qué mecanismos e instrumentos se contribuye al acceso a la información?

A través de herramientas técnicas y legales. Las primeras porque el conocimiento necesita de estándares mínimos de acceso a la información. Hoy existe una masificación de formatos cerrados que impiden que el público acceda libre y expeditamente a la información deseada, incluso cuando se trata de obras que están en el dominio público.
Las herramientas legales, por su parte, como los sistemas de licenciamiento libre o abierto, permiten que los propios autores escojan el tipo de protección para sus obras. Estos instrumentos, como las licencias abiertas GPL para el caso del software o las Creative Commons para las obras en general, están pensados desde el punto de vista del acceso y no desde la sobreprotección.
Creemos que una política que facilite el acceso debiera conjugar estas dos herramientas para acceder a la información y permitir su uso, en determinadas circunstancias, de forma libre.

¿Cuál es el objetivo principal del proyecto A2K?
Queremos entregar a los beneficiarios un conjunto de herramientas en torno al derecho de autor para que, además de desarrollar su trabajo dentro de la legislación, puedan elaborar un discurso propio al respecto, poniendo énfasis en la importancia del acceso de la ciudadanía a las obras culturales y a la información en general. La idea es ayudarlos a entender la normativa que les aplica, entiendan su funcionamiento, con sus virtudes y defectos, para saber cómo actuar frente a una determinada situación y así fomentar la creación de un discurso público a favor de una ley equilibrada de derecho de autor.

¿Quiénes se beneficiarán con el proyecto?
La verdad es que se beneficiará la sociedad entera, pero no obstante lo anterior, para la ejecución específica del proyecto hemos identificado cinco grupos de actores relevantes para trabajar: la Asociación de Editores Independientes; el Colegio de Bibliotecarios y la Comisión Asesora de Bibliotecas del Consejo de Rectores; la Corporación de Patrimonio Fotográfico; el Museo de Arte Contemporáneo y la Facultad de Artes de la Universidad de Chile; y, por último, los creadores audiovisuales.

¿Cuáles son los problemas más comunes que enfrentan las personas e instituciones en torno a las normas de derechos de autor?
Principalmente la falta de conocimiento de la normativa actual. Esto lleva a que, constantemente, muchos de nosotros realizamos actos que jamás pensaríamos que son ilegales, como, pasar a MP3 un disco original que hayas comprado o publicar en tu blog una fotografía tomada por otro, aunque indiques la fuente.
Esto genera una gran incertidumbre en quienes trabajan en la creación de obras, tanto para la preservación patrimonial como para la producción de nuevas obras. Dada la dificultad que tenemos en Chile para determinar si una obra está o no en el dominio público, muchos creadores debieran recurrir a sus abogados para poder actuar según indica la ley. Una ley que supone estos grados de incertidumbre es una ley que derechamente no está respondiendo a las necesidades de los creadores.

¿Cuál es la duración y la metodología de trabajo para la ejecución del proyecto?
Éste es un proyecto de un poco más de dos años, con un trabajo en dos niveles. El primero tiene que ver con la realización de seis workshop que generen un diálogo directo con los involucrados y recoja las inquietudes específicas de cada grupo para planificar la siguiente fase. El segundo nivel tendrá lugar un par de meses después de realizado el workshop, cuando organicemos un taller junto al lanzamiento de una guía legal con las soluciones a los problemas planteados en la primera instancia. Estas guías, seis en total, además de su impresión y distribución gratuita, estarán disponibles en Internet para su libre descarga.

¿Qué buscan con este trabajo?
Más que entregar conocimientos técnicos a través de las guías y talleres, la idea es fortalecer la discusión pública acerca del derecho de autor; monitorear las acciones e iniciativas realizadas a nivel nacional e internacional y establecer redes internacionales con grupos que están trabajando en este mismo sentido en sus Latinoamérica.
También queremos reunir a la mayor cantidad de personas dentro de la órbita del proyecto y establecer nodos de contacto en torno al derecho de autor. Esto es de vital importancia en países como el nuestro donde tenemos una ley con un escaso sistema de excepciones y limitaciones al derecho de autor y que, habitualmente, choca con derechos fundamentales como la libertad de expresión.

¿Qué cambios concretos podrían lograrse respecto del derecho de autor, luego de realizado el proyecto?
El objetivo es entregar instrumentos para tender hacia una visión equilibrada del derecho de autor. Sin embargo, este tipo de trabajo contribuye a crear criterios que puedan derivar en un eventual cambio en la normativa, pero es un proceso largo y que necesita previamente de instancias de diálogo más amplias entre los actores involucrados.
Es importante tener en cuenta que una legislación justa es la que toma en cuenta los intereses de todos los implicados. Por ejemplo, la masificación del dominio público, el establecimiento de un sistema adecuado de excepciones y limitaciones que contemplen usos sin fines de lucro, son sólo algunos de los elementos a considerar desde el punto de vista del interés público.
Por lo demás, parece paradójico que desde la sociedad civil tengamos que influir para lograr una legislación afín al interés de todos y no sólo a los intereses de la industria del entretenimiento, pero creemos que a través de iniciativas como esta es posible construir una sociedad civil organizada en torno a estos temas para de esta forma hacer frente al derecho de autor desde un punto de vista equilibrado y razonable a los intereses de todos.

↑ Publicado el 18/01/2007
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