Scott Sigler es un fanático de Stephen King y Jack London, autores que tienen una presencia firme en las novelas que escribe. Hoy se lo califica de revolucionario. Antes… antes era solo un autor al que la suerte le había jugado en contra y se encontraba con una novela escrita pero ya sin casa editorial. En esos tiempos, Sigler se preguntó si un lector cualquiera, al momento de seleccionar comprar un libro de una estantería, elegiría un texto suyo o del súper aclamado maestro de la ciencia ficción, Stephen King. Por cierto, su conclusión fue que -con toda razón- pocos escogerían llevarse el suyo. Entonces, ¿qué futuro le deparaba el modelo clásico de negocios para su obra?
Aquel cuestionamiento fue clave; el comienzo de un fenómeno que hace tan solo algunos años era imposible prever: ser uno de los escritores más populares de los últimos tiempos sin si quiera gastar tinta en una máquina de impresión. Es que ante un panorama industrial que le cerraba las puertas a su obra, Sigler se concentró en encontrar formas anexas para publicar su trabajo. Y esas, claro, coincidieron con el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en la difusión de sus libros.
Pero la forma de utilizar las TIC en la publicación de sus textos tampoco siguieron un camino obvio. Sigler narró los capítulos de sus novelas de ciencia ficción, y las grabaciones en podcast las colgó tanto en su blog personal como en Itunes (en este último con descarga pagada). De ahí, todo fue una cadena afiebrada de reputación: de un puñado de oyentes saltó exponencialmente a miles de fanáticos que llevaron a su primera novela, EarthCore, a tener cerca de 10 mil suscriptores.
Con ese éxito, Sigler siguió colgando sus novelas en la web con un éxito arrollador. Las comunidades al rededor de cada una de sus obras se multiplican y Sigler cree que el feedback que logra con sus lectores/oyentes es único. Hace algunos días, el escritor -hoy de 38 años- fue entrevistado incluso por el estupendo The Independent UK. Y allí, concluyó que es posible un modelo de negocio sin renunciar al acceso a la cultura:
La única manera de conseguir la atención de la gente estos días, es dándoles algo gratis. Si alguien entra a una librería, ¿por qué elegirían un Scott Sigler si hay un Stephen King? No lo harán. Así que liberé mi contenido, y le di una oportunidad a los lectores a probar gratis. Y si les gusta mi trabajo, entonces adivinen qué: ellos saldrán y comprarán mi libro.